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Los tenis de Carlos

 

Los Tenis de Carlos
 
Portada del cuento Los tenis de Carlos
 
 
[Sonido de camión arrancando]

Conductor de camión- Huijilapa, Kayauco, Iquitlan, Ihualulco, San Andrés de los Justos, Tejitla, y Kipatla ¡vámonos!

Presentador-  El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y Radio Universidad Veracruzana presentan:

[Música de banda]

Presentador- Kipatla, para tratarnos igual.

[Música de banda]

Presentador- Hoy con el cuento, los tenis de Carlos.

[Música de banda]

Carlos- ¡Y dale con lo mismo! Cada vez que mi papá termina con la albañilería de una obra me sale con que: "Carlos ahora cayó trabajo en otra ciudad" y a mudarnos de nuevo.


¿O sea que ya nos vamos de Kayauco?

Papá Carlos- Sí mijo.

Carlos- Como quien dice que ya no voy a tener que aguantar a la bola de sangrones de la escuela. 

Papá Carlos- Pues no mijo.

Carlos- ¿Y a dónde nos vamos ahora?

El arqui dice que vamos a construir un hotel cerca de aquí, en un lugar que se llama Kipatla, que está muy bonito dice, que tiene muy buena escuela, otra vez vas a escuela nueva mijo

Carlos- ¡Y dale con lo mismo!, escuela nueva, nombre yo veo cómo le hago, pero a mí no me vuelve a pasar lo que aquí en la de Kayauco, nunca hice amigos, desde el primer día cuando vieron mis zapatos y mi ropa así gastada, me vieron feo, nadie me quería en su grupo, ni me escogían para sus equipos en los partidos, pero lo peor fue que les dio por burlarse de todo, de cómo me peinaba, del suéter que traía, de que mi papá es albañil, de mi mochila, de mi almuerzo.
 
Carlos- Uno: ir siempre lo mejor arreglado que pudiera.                                                     Dos: nunca invitar a nadie a mi casa para que no vieran dónde vivía.                               Y tres: no enseñar mi almuerzo para que no sospecharan que yo llevaba plátano y tostadas, no torta de jamón ni queso como la mayoría, ni pastelillos.
 
[Fin de la música de misión imposible]

El plan empezó a funcionar, la primera que se hizo mi amiga fue Elena, una chavita bien buena onda y la verdad hasta un poco guapa, me escogió para su equipo en un partido de básquet, un tal Ramón me molestaba cada que podía pero no me importaba tanto, el profe Aldo, el de deportes, también se portaba muy bien conmigo.

Ramón-  Ay ¿pues qué esperabas de Carlos? Así son los pobres, déjalo.
 
Carlos-  ¡Y dale con lo mismo! Ya ¿no?

Profe Aldo- Adiós a todos, nos vemos la próxima clase. Carlos, ven un momentito.

Carlos- ¿Qué pasó profe?
 
Profe Aldo-  ¿Qué pasó con los tenis? Los días de deportes hay que traer tenis, ¿no sabías?
Carlos-  Sí, sí sabía profe pero es que la verdad no nos alcanzó para comprarlos.

Profe Aldo- Mmmm… bueno, cuando se pueda los compran, mientras así nos seguimos, oye juegas bien ¿eh?
 
Carlos- ¿Usted cree?

Profe Aldo-  ¡Seguro! Tienes idea de la estrategia, haces equipo, si sigues así seguro entras al equipo para el torneo municipal.
 
Carlos-  ¡Wow, muchas gracias profe!

[Música]

Carlos- Estaba feliz, nunca había entrado a un torneo, pero al otro día a la salida, el tal Ramón me quitó toda la ilusión.
 
[Timbre de la escuela]

Carlos- Ay qué frío hace hoy.

Ramón-  Pues también Arenas, con ese suéter marca patito que traes.

Carlos-  ¡Y dale con lo mismo!

Elena-  No le hagas caso Carlos.

Ramón- ¿Pues qué no tienes una chamarra más gruesa?

Carlos-  Se me perdió ayer.

Ramón-  Qué casualidad, y los tenis se te perdieron antier ¿no? Porque ayer hubo deportes y no los trajiste, se me hace que a tu papá ni siquiera le alcanza para comprártelos.
 
Carlos-  ¡Y dale con lo mismo! El Ramón se puso a burlarse de mí enfrente de todos, algunos como Elena y Juan Luis le dijeron que qué mala onda que juzgara a las personas por lo que tienen, pero otros también se empezaron a reír de mí, también hubo unos que ni caso hicieron como si no les importara.
 
Ramón- Ay, no me digan que no se habían dado cuenta que este no tiene ni tenis, por eso siempre trae esos zapatos gastados y ¿qué crees Arena? Que aunque entres al equipo de básquet, no vas a poder jugar con tus zapatos gastados, lo dice el reglamento.
 
Carlos-  Eso sí que me dio coraje, salí corriendo furioso con Ramón por tratarme así, furioso con el reglamento del torneo de básquet que obliga a usar tenis, furioso con mi papá que es albañil y no me los puede comprar, pero Elena había salido corriendo tras de mí.
 
Elena- ¡Carlos! ¡Espérame! No le hagas caso.

Carlos-  Cómo no le voy a hacer caso si tiene razón, no voy a poder entrar al torneo, no tengo tenis y mi papá no tiene para comprármelos ¡y dale otra vez con lo mismo!

Elena-  ¿Y tú qué?

Carlos-  ¿Yo? nada

Elena-  ¿Cómo que nada? ¿Tú no puedes hacer nada o nunca lo has pensado?

[Música]

Carlos-  Lo que me dijo Elena me dejó piense y piense, me cayó el veinte de que a lo mejor, si ganaba algún dinero yo también, podía completar junto con mi papá lo de los tenis, así que me puse a llevar pedidos de la tienda de don Esteban y fui ahorrando las propinas que me daban, además me puse a investigar por todo Kipatla dónde vendían los tenis más baratos, nomás les cuento que al mes me encontré unos con un descuentazo, que con el dinero de las puras propinas me los pude comprar yo sólo. ¡Uy estaba feliz! Ahora sí llegué con el profe Aldo a enseñarle mis tenis y me dijo que me pusiera a entrenar más duro para el torneo. Cuando Ramón vio mis tenis, no se quedó callado sino que otra vez se burló, me dio un pisotón y me dijo.
 
Ramón-  Uy están bien chafas, no llegan ni a marca patito.

Carlos- Y yo que le contesto: ¡y dale con lo mismo! Y que le piso de regreso sus tenis de marca y que le digo, ¿y a ti esos quién te los compro? Porque estos me los compré yo sólo. Me dijo de cosas y se fue pero yo me quedé contentísimo.
 
Yo no lo sabía, pero el equipo de la escuela de Kayauco también iba a jugar en el torneo municipal, para mi mala suerte, ya cerca de la final nos tocó jugar contra ellos, era Kayauco contra Kipatla, yo tenía miedo de que vinieran a mi propia cancha a burlarse de mí y a decirme: "el zarra" zarrapastroso enfrente de mis nuevos amigos. Mi papá había venido a verme jugar, resultó que era amigo de Juan Luis, porque un día, recién habíamos llegado a Kipatla, cuando todavía no había rampas lo encontró con su silla de ruedas en una esquina y lo ayudó a cruzar al otro lado de la calle. Faltaba muy poquito para que se terminara el juego, íbamos dieciocho diecisiete favor Kayauco, con una sola canasta que metiéramos les podíamos ganar, en eso que veo que Ramón le quita la pelota a uno de los de Kayauco y que le corro a ponerme debajo de la canasta, estaba sólo, si Ramón me la pasaba segurito que podía meter la canasta.

Ramón acá, Ramón ¡estoy sólo! Ramón, pero cuando me vio en vez de lanzarme la bola se arrancó a correr él sólo, lo atacaron entre dos y yo, ¡Ramón pásamela! Y el otro nada, le quitaron el balón y justo entonces…

[Sonido de silbato]

Se acabó el partido y los de Kayauco nos ganaron por un puntito, todos estaban furiosos con Ramón, hasta el profe Aldo.

Profe Aldo- Pero ¿qué hiciste Ramón? ¿Por qué no se la pasaste a Carlos? ¡Estaba sólo!
 
Ramón-  ¡Porque no! No se la iba a pasar a ese para que anotara, antes prefiero perder.

Profe Aldo- ¡Pues no vuelves a jugar un solo partido del torneo por falta de espíritu de equipo! ¿Me oyes? ¡Serás muy veloz y muy hábil, pero si no sabes aprovechar el gran talento que tienen tus compañeros, jamás jamás vas a ser un buen jugador!

Carlos-  Eso del gran talento lo oyó mi papá y también Elena para mi buena suerte, pero entonces uno de los de Kayauco me reconoció y que me dice "el zarra" ¡chin! Pensé.
 
Elena- ¿Cómo le dijiste?

Chavo- ¿Es tu amigo?

Elena- Claro, si es a todo dar ¿por?
 
Carlos-  Y como que el chavo se quedó pensando y se me quedó viendo con unos ojos que no eran de burla.
 
Elena- ¿Y por qué le dijiste zarra?

Carlos-  ¡Ay! Yo cerré los ojos esperando la burla ¡y dale con lo mismo! Pensé.
 
Chavo- Este, no, no era el zarra, era el farra con " f " es que un día que salimos de noche se desveló más que todos y desde ese día le dijimos el farra por pachanguero y desvelado.
 
Elena-  Ah mira, esa sí que no me la sabía Carlos.
 
[Música]

El de Kayauco, Miguel, me dio la mano, creo que se llamaba Manuel, se subió a su camión y los demás le empezaron a decir desde adentro: uy, ya se hizo amigo del zarra.

[Burlas]

Carlos-  A él como que le valió porque mientras me decía adiós por la ventana, yo nada más alcancé a escuchar que les contestó: ¡y dale con lo mismo! ¿Ya no?
 
[Música]

Presentador- El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y Radio Universidad Veracruzana presentaron.
 
[Música]

Presentador- Kipatla, para tratarnos igual.
Participamos en este programa: Nuria Gómez, Orestes Rodríguez, Enrique Vázquez, Guillermo Sánchez, Gabriela Martínez, Lotario Aresqui, Linda Mújica, Enrique Ceja y Rafael Méndez.